El Gobierno de la Región de Murcia ha anunciado estos días la puesta en marcha de un proceso de Presupuestos Participativos que se desarrollará sobre los Presupuestos regionales, una iniciativa que tiene escasos precedentes, no solo en España o el contexto europeo, sino también a nivel mundial. En colaboración con el Consejo de la Transparencia de la Región, donde sin duda se nota la influencia de su presidente, José Molina (impulsor y asesor de la experiencia de Molina de Segura), el Ejecutivo presidido por Pedro Antonio Sánchez pondrá sobre la mesa algo más de 13 millones de euros que se reparten en distintos proyectos participativos de diferentes áreas de gestión regional.

Proyectos y créditos participativos carm
Fuente: CARM

El proceso prevé su desarrollo a través de distintas actuaciones/fases. En la primera de ellas, ya realizada, el Consejo de Gobierno ha aprobado los once programas, pertenecientes a distintas áreas, que formarán parte del proyecto participativo, con sus correspondientes partidas presupuestarias. El siguiente paso, según la información facilitada por el Gobierno regional, será la recopilación de propuestas de actuación dentro de cada proyecto por parte de los centros gestores a través de reuniones con los colectivos implicados. Dichas propuestas serán aceptadas o denegadas en función de su viabilidad técnica, y publicadas para su votación telemática (a través del Portal de Transparencia) entre la segunda quincena de septiembre y primera semana de octubre. Las más votadas se incorporarán al Anteproyecto de Ley de Presupuestos de 2017, realizándose un seguimiento de su ejecución de forma pública y comprensible, así como una evaluación final del proceso participativo. Se prevé igualmente información continua durante todo el proceso.

Experiencias PB Escalas
Ejemplos de experiencias de Presupuesto Participativo en distintos niveles administrativos/territoriales. Fuente: Cabannes y Delgado (2015) [1]

Al hilo de la información de la que disponemos, cabe hacer algunas consideraciones críticas, siempre teniendo en cuenta que se trata de una experiencia innovadora y que, como han reconocido lo propios promotores, deberá enfrentarse a diversas cuestiones técnicas que surgirán en su recorrido.

5 consideraciones iniciales al proyecto de Presupuestos Participativos de la Región de Murcia

  1. La necesaria complementariedad entro lo presencial y lo digital. La implementación de un proceso participativo a nivel regional implica la necesidad de contar con herramientas telemáticas o tecnologías digitales que faciliten la participación y la conexión de distintos barrios, distritos, municipios, pero sin olvidar que es preciso complementarlos con iniciativas presenciales para evitar sesgos.
  2. Es beneficioso combinar la participación individual con la intervención de colectivos. La incorporación de las nuevas tecnologías a los procesos participativos posibilita al participación individual (ciudadanos no organizados), algo que sin duda es positivo para superar los problemas de representatividad de las asociaciones. Se facilita así una participación directa, sin intermediarios, haciendo los procesos más inclusivos y expandiendo la participación.
  3. Hay que cumplir las fases del ciclo del Presupuesto Participativo. Esencialmente, las fases del Presupuesto Participativo integran su diseño, información, recogida de propuestas  y priorización, discusión/deliberación, votación, y evaluación/seguimiento. En este sentido, da la impresión de que el Gobierno regional se ha saltado la fase del diseño participado, y la recopilación de propuestas se hará (según se indica) entre colectivos, dejando al margen la posibilidad de participación individual en esta etapa, viniendo además sesgada por una decisión previa del Consejo de Gobierno sobre las áreas donde se pueden elegir proyectos y actuaciones. La fase de discusión y deliberación es directamente obviada en el diseño, siendo ésta fundamental en las iniciativas de Presupuesto Participativo.
  4. La información y la deliberación son esenciales en procesos participativos. Las TIC y los medios sociales posibilitan que se pueda ampliar la información a la ciudadanía conectada, proveyendo de más y mejor información. Será necesario, por ello, implementar un plan de comunicación social que precisará de recursos, planificación estratégica y formación. Al mismo tiempo, las TIC se han ido incorporando a los procesos de Presupuesto Participativo en la fase de votación, pero no hay que obviar las oportunidades de deliberación en ámbitos digitales, incorporando espacios, foros, protocolos tecnológicos y normas sociales para el debate online, que pueden complementar la deliberación offline.
  5. Superar los sesgos de la participación digital y presencial. En la complemetariedad está la justa medida y seguramente el éxito de la experiencia. Hacer posible la participación individual (superando también los límites espacio/tiempo) sin que por ello se desconecte la tradicional influencia de colectivos y asociaciones, que pueden capitalizar parte del proceso. En este sentido, sería interesante que también se puedan recabar propuestas de actuación telemáticamente. Por otro lado, la brecha digital dejará fuera de la votación final de los proyectos a determinados segmentos de la población. ¿Por qué no habilitar la posibilidad de votar presencialmente?

Una consideración final, relativa al impacto que se espera conseguir de este proceso. Lo trascendente será habilitar mecanismos y espacios (presenciales y digitales) para generar cultura de participación, capital social, ciudadanía informada, crítica, activa, interesada, motivada y capacitada para aportar en todo el ciclo de las políticas públicas.

[1] Cabannes, Y., & Delgado, C. (Eds.). (2015). Participatory Budgeting Dossier Nº 1. Another City is Possible. Alternatives to the City as a Commodity. Lisbon. Recuperado de http://portugalparticipa.pt/upload_folder/table_data/2ed4457e-6c7f-4b28-b86a-c62388dbcf08/files/DOUSSIER_PB_digital.pdf